Mari Carmen López Iglesias, gerente de SENOR, protagoniza la portada de la edición fundacional de MP Magazine
MP Magazine ha dedicado la portada de su primera edición (julio de 2026) impresa a Mari Carmen López Iglesias, gerente de SENOR, en reconocimiento a su trayectoria empresarial, su capacidad de liderazgo y su contribución al crecimiento de una empresa familiar que hoy está presente en más de 60 países.
La edición fundacional de MP Magazine, publicación perteneciente al ecosistema Mujer y Poder, supone el salto definitivo de la revista del formato digital al papel. Para este número tan especial, la publicación ha elegido como protagonista de su portada a Mari Carmen López Iglesias.
La imagen fue realizada en las instalaciones de SENOR y sirve como presentación de una extensa entrevista titulada:
«Mari Carmen López Iglesias: la mujer que impulsó una empresa familiar de acústica hasta convertirla en una referencia internacional».
Esta publicación recorre la trayectoria personal y profesional de Mari Carmen, desde los comienzos de un pequeño proyecto familiar hasta la consolidación de SENOR como una empresa fabricante reconocida tanto dentro como fuera de España.
En esta entrevista, Mari Carmen habla sobre los orígenes de la empresa, los retos afrontados durante todos estos años, el papel de su familia y de los trabajadores, la expansión internacional de SENOR y su forma de entender el liderazgo, el emprendimiento y el futuro.
A continuación, reproducimos la entrevista completa realizada por MP Magazine.
La mujer que impulsó una empresa familiar de acústica hasta convertirla en una referencia internacional
No todas las trayectorias se cuentan en cifras. Algunas se sostienen en valores. La historia de Mari Carmen López es una de esas trayectorias que solo se comprenden cuando se escuchan desde dentro.
Empresaria, referente del emprendimiento familiar y símbolo de un liderazgo que no busca protagonismo, sino permanencia. Ha construido junto a su familia un proyecto que hoy traspasa fronteras. Desde el entorno rural andaluz, y sin hacer ruido, ha impulsado una empresa que opera en más de 60 países, demostrando que la visión, la constancia y el compromiso pueden convertir lo local en internacional.
Al frente de Suspensiones Elásticas del Norte (SENOR), su recorrido no ha sido solo empresarial; ha sido también vital. Un camino tejido con decisiones difíciles, capacidad de adaptación y una implicación que va mucho más allá de la gestión. Hoy, en lo que ella misma define como una etapa de «jubilación activa», sigue vinculada al proyecto y a todo lo que representa. Porque hay formas de liderar que no se retiran: simplemente evolucionan.
En esta entrevista, Mari Carmen López comparte algo más que su historia. Comparte una forma de entender el trabajo, la empresa, la familia y la vida. Una mirada honesta sobre el esfuerzo, el liderazgo femenino y la capacidad de construir, desde cero, un proyecto que perdura.
Para comenzar desde lo esencial, ¿quién es hoy Maricarmen López, más allá de los cargos y la empresa?
Me considero una persona sencilla y muy satisfecha con el camino recorrido. Cuando miro atrás, veo que he conseguido alcanzar la mayoría de los objetivos que me había marcado, tanto a nivel personal como profesional, y eso me hace sentir muy afortunada. Uno de mis mayores logros es comprobar que SENOR ha conseguido consolidarse como una empresa reconocida dentro y fuera de España. Haber llevado nuestros productos a tantos países y saber que somos una empresa referente en innovación, con una excelente acogida en los mercados en los que estamos presentes, es un orgullo para mí. Siento que todo el esfuerzo, el trabajo y la ilusión que hemos dedicado durante estos años han merecido la pena y me satisface pensar que he podido contribuir, con mi granito de arena, a hacer realidad este proyecto.
Habla de “jubilación activa”. ¿Qué significa para usted este momento y cómo lo está viviendo personalmente?
La jubilación activa ha sido un descubrimiento muy positivo para mí. Sinceramente, desconocía que existiera esta posibilidad y agradezco poder seguir desarrollando una actividad que siempre me ha apasionado. He tenido el privilegio de impulsar el crecimiento de SENOR desde sus inicios y seguir formando parte de este proyecto es una enorme satisfacción. A pesar de haber alcanzado la edad de jubilación, puedo seguir trabajando con la misma ilusión y compromiso de siempre.
Estoy viviendo esta etapa con mucha tranquilidad y entusiasmo. Soy consciente de que llegará el momento de dar paso a otras personas, pero mientras pueda seguir aportando valor a la empresa, continuaré haciéndolo con la misma dedicación de siempre.
Para quien no la conozca, ¿qué es SENOR y qué representa hoy a nivel empresarial e internacional?
SENOR nació con un firme propósito: ofrecer soluciones a los problemas de contaminación acústica, una realidad cada vez más presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad, desde las viviendas y oficinas hasta restaurantes, hoteles, centros educativos, hospitales, instalaciones industriales… Desde los inicios conté con la ayuda de mi marido, Juan Muñoz Molina, trabajando unidos como un gran equipo. Él desarrolló una serie de productos que no existían en el mercado, los patentamos y comenzamos a comercializarlos.
Hoy podemos sentirnos muy orgullosos de la trayectoria de la empresa. A nivel nacional somos un referente distribuyendo nuestros productos, presentes en almacenes como Distriplac, Isolana, la Especialista, La Fuente Segovia, Obramat, Leroy Merlin y muchos otros. Podría decirse que la mayoría de los principales distribuidores del país comercializan nuestros productos. En el ámbito empresarial, aportamos un importante valor gracias a la innovación y al desarrollo de soluciones constructivas que responden a necesidades reales del mercado. En cuanto a la proyección internacional, seguimos creciendo de forma progresiva: actualmente exportamos a más de sesenta países y cada vez consolidamos más nuestra presencia en los mercados internacionales.
Además, nuestros productos son únicos a nivel mundial. En España, algunos de ellos ya se han convertido en soluciones ampliamente conocidas y son muchas las empresas que han intentado imitarlos. Lejos de verlo como algo negativo, para nosotros es un motivo de orgullo, porque demuestra que hemos sabido innovar y crear productos que marcan tendencia. Haber nacido prácticamente desde cero y que hoy compañías con una trayectoria mucho más larga en el mercado se inspiren en nuestros productos es una señal de que hemos hecho las cosas bien.
¿Cómo nace este proyecto familiar y en qué momento sintió que aquello podía convertirse en algo más grande?
Este proyecto tiene un origen profundamente familiar. Mi marido es de La Puebla de los Infantes, un pueblo de la provincia de Sevilla que se ha convertido en nuestro hogar y donde vivimos desde hace casi 30 años. Cuando aún residíamos en Bilbao, viajábamos con frecuencia para visitar a la familia siempre que teníamos ocasión. Con el paso de los años, tanto nuestros hijos como nosotros fuimos creando un vínculo muy especial con esta tierra y sentimos que aquí estaba nuestro lugar.
La empresa nació en Bilbao, pero tomamos la decisión de trasladarnos a Andalucía porque para nosotros la familia siempre ha sido lo más importante. Nuestros hijos ya se sentían plenamente identificados con esta tierra y nosotros también, por lo que dar ese paso fue una decisión tan personal como empresarial. Haciendo vista atrás, puedo decir que fue una decisión muy acertada. Aquí hemos evolucionado, crecido y desarrollado plenamente nuestro proyecto familiar y empresarial. Evidentemente, siempre tienes la aspiración de seguir creciendo, pero, siendo sincera, nunca imaginé que llegaríamos a convertirnos en la empresa que somos hoy. Lo que sí puedo afirmar es que hemos trabajado con muchísimo esfuerzo, constancia, ilusión y optimismo. A todo ello se ha sumado el talento y la profesionalidad del gran equipo humano que forma parte de SENOR. Creo que esa combinación es la que nos ha permitido convertirnos en un referente tanto a nivel nacional como internacional.
En un contexto de crisis, decidieron dar un paso clave hacia la fabricación. ¿Qué le hizo confiar en esa decisión?
En los inicios, nuestra actividad estaba centrada en la instalación. Trabajábamos principalmente para el sector de la hostelería, constructoras y administraciones públicas en el País Vasco. Fue precisamente en una de esas obras donde surgió una situación que terminó cambiando el rumbo de la empresa. Necesitábamos unos amortiguadores con urgencia y no había forma de conseguirlos a tiempo. Mi marido, que siempre ha tenido una gran capacidad para innovar y resolver problemas, decidió fabricar uno él mismo para poder finalizar el trabajo. Lo que en un principio fue una solución puntual acabó convirtiéndose en una gran oportunidad. Comprobamos que aquel producto no solo resolvía la necesidad inmediata, sino que además era un gran avance en la instalación.
Fue entonces cuando decidimos patentar el producto, presentarlo en ferias y empezar a comercializarlo. La respuesta del mercado fue muy positiva desde el principio y eso nos hizo confiar en que estábamos ante una oportunidad mucho mayor. Dimos un paso muy importante y dejamos la actividad de instalación para centrarnos por completo en la fabricación. Fue una decisión arriesgada, pero siempre hemos creído en el emprendimiento y en la innovación. Con el tiempo hemos comprobado que fue el camino correcto, porque nos permitió crecer, consolidarnos y desarrollar un modelo de negocio mucho más sólido.
Ha estado vinculada a todas las áreas del negocio. ¿Cómo definiría su forma de liderar?
La definiría partiendo de la base de que yo también he sido empleada y he trabajado para otras personas. Esa experiencia me ha ayudado a entender la importancia de contar con un buen equipo y de conseguir que las personas se impliquen en la empresa. Siempre he intentado que el equipo tenga ilusión por venir a trabajar y que se sienta a gusto. Para mí es muy importante que las personas estén motivadas, darles confianza y hacerles sentir que forman parte del proyecto. Cuando hablo con mi equipo siempre pongo el mismo ejemplo: «Una empresa es como un barco y todos tenemos que remar en la misma dirección». Cuando eso se consigue, se genera un clima de respeto y confianza mutua.
¿Cómo ha sido construir y sostener una empresa en un sector históricamente masculinizado?
Nunca he sentido que el hecho de ser mujer haya supuesto un obstáculo para liderar. No sé si ha sido por mi forma de ser o por mi personalidad, pero siempre me he sentido respetada. Creo que el respeto es algo mutuo y que también hay que ganárselo con la forma de trabajar y de relacionarte con los demás. En mi caso, puedo decir que nunca he tenido ningún problema por ser mujer y dirigir una empresa. Siempre he encontrado respeto por parte de las personas con las que he trabajado y, por tanto, no puedo hablar de tropiezos ni de haber recibido un trato diferente por esa razón.
Si mira atrás, ¿cuál ha sido el reto más complejo que ha tenido que afrontar?
El mayor reto fue empezar desde cero. No teníamos experiencia en este sector ni una trayectoria previa sobre la que apoyarnos. Todo ha sido ir avanzando paso a paso. Es cierto que el camino no ha sido sencillo. Los comienzos siempre son lentos y costosos. Aun así, siempre hemos afrontado cada etapa con mucha ilusión y con mucha proyección positiva. Más que enfrentarnos a una gran dificultad concreta, nuestro camino ha consistido en ir superando poco a poco los pequeños retos del día a día, siempre con trabajo, constancia e ilusión.
SENOR está presente en más de 60 países. ¿Cómo se consigue crecer a ese nivel sin perder el origen?
A base de mucho esfuerzo, constancia y una importante inversión, tanto económica como personal. Para que una empresa sea conocida en otros países hay que estar presente, y eso significa asistir a ferias internacionales de forma continuada. Nosotros llevamos haciéndolo desde que empezamos. También hemos confiado plenamente en la calidad de nuestros productos ya que, aportan un gran valor; facilitando la instalación, ahorrando mano de obra y eliminando ruidos de altas, medias y bajas frecuencias en todo tipo de instalaciones. Cuando nuestros clientes conocen el producto, valoran sus prestaciones y vuelven a confiar en él. Así es como, poco a poco, hemos ido creciendo a nivel internacional. Aun así, creemos que todavía nos queda mucho recorrido y seguimos trabajando para llegar a muchos más mercados.
¿Qué papel ha jugado la familia en todo este recorrido?
Creo que la familia ha sido otra de las claves de nuestro éxito. Siempre hemos tenido una enorme ilusión de hacer crecer SENOR la cual hemos sabido transmitir a nuestros tres hijos. Todos compartimos el mismo compromiso y el mismo objetivo: conseguir que SENOR continúe creciendo y siga siendo un referente en el sector. Cuando una empresa es familiar, es fundamental que todos sus integrantes remen en la misma dirección, compartan la misma ilusión y trabajen por un proyecto común.
Desde su experiencia, ¿qué ha cambiado —y qué no— en el emprendimiento femenino?
Desde mi experiencia, el cambio en el emprendimiento femenino comienza en el entorno familiar. Siempre he intentado inculcar en mi familia que hombres y mujeres son iguales y que todos debemos tener las mismas oportunidades. Esa misma filosofía la he trasladado a mi empresa.
Desde el principio he procurado incorporar mujeres al equipo. Hace años, el papel de la mujer en la sociedad era muy distinto; hoy las mujeres han demostrado sobradamente su capacidad para asumir cualquier responsabilidad y liderar proyectos en cualquier ámbito. Para mí, todo empieza por la educación y por entender, desde la familia, que todos somos iguales.
¿Qué necesita hoy una mujer para confiar en su propio proyecto?
Creo que una mujer necesita, ante todo, saber que no hay límites más allá de los que uno mismo se impone. Después, debe confiar en sus capacidades, creer en su proyecto y afrontarlo con ilusión, optimismo y espíritu de superación. Emprender nunca es fácil, pero con esfuerzo y perseverancia se pueden alcanzar grandes objetivos.
Después de todo lo construido, ¿qué le gustaría que permaneciera cuando alguien hable de su historia?
Me gustaría que me recordaran como una mujer luchadora, cercana y emprendedora, alguien que nunca dejó de creer en sus sueños y que trabajó cada día para hacerlos realidad. Una persona que entendió que los proyectos importantes no se construyen de un día para otro, sino con esfuerzo, constancia y la capacidad de levantarse ante las dificultades.
También me gustaría que me recordaran como alguien que siempre puso a las personas por delante, que creyó en el valor de la familia, del equipo y de los trabajadores que han formado parte de esta aventura durante todos estos años. Porque una empresa no la construye una sola persona, sino el esfuerzo y el compromiso de muchas.
Y, sobre todo, como una mujer que disfrutó del camino y que intentó dejar una pequeña huella, no solo a través de una empresa, sino también a través de los valores que la hicieron posible.
Si tuviera que decirle solo una cosa a una mujer que quiere emprender, ¿qué le diría?
Mi consejo sería que confiara en su proyecto y, sobre todo, en sí misma. Emprender no siempre es fácil y el camino suele estar lleno de dudas, sacrificios y momentos complicados, pero la ilusión, el esfuerzo y la constancia tienen una enorme capacidad para abrir puertas y acercarnos a nuestras metas. Por eso le diría que siga adelante, que no tenga miedo a equivocarse y que no deje de intentarlo nunca. Porque muchas veces la diferencia entre quienes logran sus objetivos y quienes se quedan a las puertas no está en el talento, sino en la perseverancia y en la capacidad de seguir avanzando cuando llegan las dificultades.
📰 Este artículo ha sido publicado en la edición fundacional premium de MP Magazine.
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🙏 Nuestro más sincero agradecimiento a María Piña, fundadora y directora de Ecosistema Mujer y Poder, por su visión, liderazgo y compromiso, que hacen posible este proyecto editorial.